¿Dónde está AMLO?

¿Dónde está AMLO?

Publicado en Órbita Política

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido un marzo desangelado. Como resultado de un manejo inadecuado de la comunicación política y una estrategia confusa en la aplicación de políticas públicas, su aprobación ha llegado a tres meses seguidos a la baja. En el presente artículo analizaré las causas de este descenso y explicaré cuáles fueros las crisis que no supo sortear el tabasqueño

Comenzaba el mes de marzo y en la conferencia matutina todo era miel sobre hojuelas. Los periodistas invitados realizaban preguntas anodinas y el Presidente se contentaba con responder lo que él deseaba. Hasta ese momento, todo era tranquilidad, hasta Frida Guerrera.

La activista feminista comenzó una ola de preguntas y momentos incómodos en la mañanera. El Primer Mandatario evadió las pesquisas de la feminista y terminó asegurando que era un experto en el tema de equidad de género.

(Milenio)

Lo que vino después no se podía imaginar. Las cifras oficiales dijeron que la marcha del 8M convocó entre 80 y 100 mil mujeres, suficientes para sobrepasar la asistencia de uno de los festivales de música más importantes del país. Así es el tamaño de la indignación de las ciudadanas mexicanas, así su solidaridad y su hartazgo.

Cuando llegaba la mañanera del 9M, se esperaba una serie de anuncios relativos a políticas públicas en materia de equidad de género. El Presidente hizo mutis y siguió con su Quién es Quién, tema que no resultaba de interés para la opinión pública.

(Arch Daily)

Los indecisos comenzaron a poner atención a estos resbalones presidenciales. Pero después llegó el Covid-19. Lejos de seguir las indicaciones internacionales aconsejadas por la OMS, López Obrador decidió seguir con sus giras y no cancelar las mañaneras. La actitud del mandatario comenzó a levantar sospechas sobre el actuar del Gobierno Federal y sobre la estrategia de López-Gatell para contender la epidemia.

Después de que la OMS decretara la pandemia, se esperaban medidas y planes económicos serios para blindar a la ciudadanía. AMLO salió con escapularios, ideología 4t y programas de bienestar insostenibles a largo plazo.

(El Universal)

Como resultado de una estrategia comunicativa poco clara. Andrés está pagando los platos rotos. Su nivel de aprobación es el más bajo desde que comenzó su mandato. Según la encuesta GEA-ISA, el 46% de los mexicanos desaprueba la labor de Andrés Manuel como Presidente de la República. Por su parte, Grupo Reforma, en otra de sus encuestas, identificó que el 47% de los mexicanos reprobaba la manera en cómo AMLO está manejando la crisis del Covid.

Los datos se confirman con el tracking poll que realiza El Economista, en donde Andrés Manuel tiene solamente el 47.7% de aprobación, cuando en abril del año pasado, esta estaba en 64.5%. El presidente López Obrador va en picada y si sigue manteniendo su postura, es muy probable que no alcance a recuperarse de su primer año de gobierno.

Por si fuera poco, la IP tampoco ve con buenos ojos al tabasqueño. Dos rifas han sido las causantes: Texcoco y Mexicali, el aeropuerto y la planta cervecera. Dos señales que provocan incertidumbre a la inversión extranjera y a la generación de empleos. En ambos casos, los proyectos tenían un avance de más del 50% y contaban con los reglamentos necesarios.

Poco importó cumplir con la reglamentación y una consulta en donde participó solamente el 4.58% de la lista nominal de Mexicali, bastó para cancelar proyectos que darían inversiones importantes, el segundo, en un momento en donde el horno no está para bollos. López Obrador necesita tomar en serio su papel de Primer Mandatario y dejar de pretender que la economía se regulará sola y que una crisis mundial se combate con tandas del bienestar.

Óscar Cuevas es Licenciado en Política y Gestión Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X) y en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM-CU). Es experto en compañas políticas, estrategias de posicionamiento y análisis de asuntos públicos. Actualmente, está en proceso de recibir su maestría en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.