Iniciativas de género: el dilema y oportunidad de las empresas

Iniciativas de género: el dilema y oportunidad de las empresas
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El año pasado, desde las redes sociales, se gestó en México un movimiento de mujeres que convocó al paro nacional del 9M, bajo el lema #UnDíaSinNosotras, cuya finalidad fue visibilizar la presencia de las mujeres ausentándose de actividades como las laborales, escolares, comerciales y de tránsito, a propósito del alza de la violencia de género en el país, particularmente los feminicidios. Este actuar trascendió del espacio digital e hizo que varias organizaciones se sumaran al tema. La iniciativa privada fue cautelosa en su comunicación buscando empatía con sus colaboradoras, pero evitando mensajes políticos, mientras a la par muchas se enfrentaban a la pregunta de cómo definir un pronunciamiento ante la ausencia de iniciativas de género dentro de ellas.

Parecía que el tema había cobrado fuerza y se vislumbraba que la violencia de género y las iniciativas al respecto en las empresas se insertaría en la agenda pública, pero el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el COVID-19 como pandemia y, con los confinamientos y las estrictas medidas de distanciamiento social, todo cambió. Las organizaciones concentraron entonces sus esfuerzos en atender la contingencia sanitaria, dejando una cuenta pendiente con temas fundamentales para una sociedad moderna, como son la inclusión y la equidad de género.

Los datos lo demuestran, aunque por un lado han salido estudios recientes como el de Kaspersky que dice que las mujeres han ganado más espacios laborales al poder trabajar desde casa a partir del confinamiento[1], cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo en México comparadas del primer al cuarto trimestre de 2020, demuestran que disminuyó 5.2% la cifra de mujeres ocupadas el año pasado. Así, se entiende que ONU Mujeres haya establecido el tema de “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la COVID-19” para este 2021.

El dilema y la oportunidad de las empresas

A un año, en la coyuntura del Día Internacional de la Mujer, las empresas se enfrentan nuevamente a un dilema y oportunidad. Las organizaciones que dejaron el tema de lado, si deciden comunicar deberán hacerlo en un tono neutro para que no parezca que quieren aprovecharse del tema. Esto, porque una nutrida parte de la sociedad ha demostrado que va por delante, y sabe detectar, e incluso censurar en canales como las redes sociales, el oportunismo del que hacen gala precisamente algunas compañías que, lamentablemente, siguen pensando que lo que simboliza el 8M se reduce simplemente a un asunto de corrección política en lugar de una verdadera transformación de fondo. Por otro lado, las que hicieron cambios y durante la pandemia cuidaron a sus colaboradoras o implementaron acciones en favor del mercado femenino, tienen la oportunidad de darlo a conocer, sobresalir y contribuir con su ejemplo a obtener mayores espacios de inclusión y equidad.

Aunque el tema se diluyera en la agenda pública el año pasado, hoy resurge y obliga a las empresas a evaluar la implementación de acciones en temas de género, así como a desarrollar estrategias de comunicación que acompañen estas acciones y las muestren comprometidas con la sociedad de una manera auténtica y no cosmética.

Valor con todas las audiencias

Por ello es tan importante que hoy las empresas comprendan el valor que tienen las iniciativas de género no sólo en el ámbito económico, sino también en la reputación con todas sus audiencias, si las incorporan como parte del ADN de su organización, su cultura y valores organizacionales.

En primer lugar, es primordial que las organizaciones hagan un diagnóstico interno y miren hacia adentro, para realizar iniciativas en beneficio de las propias colaboradoras, que una vez realizadas, deberán comunicarse y transmitirse mediante un plan. Asimismo, es importante tomar en consideración una sensibilización en beneficio de la cultura interna de una organización. Un caso reciente es el del ex presidente de los Juegos Olímpicos, Yoshiro Mori, quien, tras hacer una serie de declaraciones públicas contra las mujeres debió renunciar de su puesto, lo que nos demuestra la importancia de construir un clima organizacional y una cultura interna que favorezca no sólo la generación, sino la implementación de políticas de igualdad e inclusión. Así, si las propias colaboradoras ven ese compromiso y congruencia de actuación en la organización, aumentará su sentido de pertenencia a ésta con un convencimiento de trabajar ahí, y que las convertirá en las primeras embajadoras de la marca.

En segundo lugar, tenemos a los consumidores. Una característica de las nuevas generaciones es poner en los primeros lugares el tema de la responsabilidad social de las empresas, favoreciendo a las que les generan empatía por trabajar en este aspecto. Así, es importante que las empresas volteen a ver causas como la lucha de las mujeres para combatir la violencia de género e implementar iniciativas que contribuyan a su erradicación, que por lo menos en México impactan a más de 50% de la población. Y una vez que generen acciones, tengan un programa de comunicación para darlas a conocer a la sociedad y, con ello, contribuir en positivo a la conversación pública.

La comunicación de las iniciativas

De acuerdo con Susan McDade, administradora Auxiliar Adjunta y Directora Regional Adjunta del PNUD para América Latina y El Caribe, el promover la igualdad de género mejora la imagen pública y a la vez hace más rentables a las organizaciones.[2]

Según estimaciones del Banco Mundial[3], habría un crecimiento del 22% del PIB per cápita si hubiera una mayor inclusión de las mujeres en el ámbito laboral, por lo que avanzar en la igualdad de género es clave para el crecimiento de las empresas y saberlo comunicar es la oportunidad para generar valor y favorecer su reputación.

Por lo que en primera instancia resulta necesario que las organizaciones promuevan iniciativas de género y en segundo, generar una estrategia de comunicación sólida que se convierta en una aliada para construir una reputación positiva con todos sus públicos de interés, ya sean internos o externos, como se ha comentado. Esto no sólo en beneficio de la congruencia con la que se presupone que debe actuar hoy una empresa, sino en beneficio de una mejor identificación de la sociedad con la marca para poder seguir cumpliendo con su propósito de satisfacer las necesidades de las personas y construir en conjunto una sociedad mejor. 


[1] https://www.unocero.com/noticias/el-covid-abrio-mas-oportunidades-para-mujeres-en-tecnologia-pero-en-mexico-no-son-suficientes/

[2] https://www.undp.org/content/undp/es/home/blog/2016/11/18/Empresas-por-la-igualdad-de-g-nero.html

[3] https://www.jornada.com.mx/notas/2021/03/09/economia/la-participacion-laboral-de-las-mujeres-eleva-22-el-pib-per-capita/


PRoacción con inclusión es una iniciativa de PRoa para difundir conocimientos y pedagogía sobre igualdad de género. Con ello, buscamos contribuir a la conversación pública en la materia y así sensibilizar a las empresas en la adopción e implementación de las mejores prácticas para promover la reducción de las brechas de género, la creación de espacios seguros para las mujeres, y el acompañamiento que a todo ello debe dar la comunicación.

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