El reto de la comunicación para la industria minera

El reto de la comunicación para la industria minera
Photo by Nicolas J Leclercq on Unsplash

La minería es una de las actividades productivas más antiguas de México, y ha sido y es el motor del desarrollo de diversas regiones de nuestro país. De hecho, México está entre los 10 primeros lugares en producción de 17 tipos de metales a nivel mundial, y, de acuerdo con expertos mineros, el potencial nacional es vasto.

Información de la Cámara Minera de México (Camimex) indica que la industria genera empleos que sustentan a 379 mil familias directamente, e indirectamente crea otros 2.2 millones de puestos. Asimismo, el desarrollo de infraestructura que detona beneficia a más de 14 millones de personas en numerosos municipios. Sin embargo, la minería también está entre los sectores productivos que se han visto en el foco de la atención gubernamental y mediática durante el actual sexenio.  

La política de no más concesiones del Ejecutivo, apoyada en la agenda medio ambiente-comunidades-territorio, y en asuntos legislativos que buscan modificar la regulación -además de constantes menciones en conferencias matutinas- ha permeado en distintos sectores y, sumado a un poco conocimiento general sobre la industria, ha promovido el desarrollo de narrativas antimineras, que en su mayoría, no muestran el escenario completo del sector.

Los cuestionamientos a la industria minera

Aunque hay evidentes contribuciones del sector al desarrollo como nación, existen narrativas que cuestionan a la industria, con argumentos que permean en algunos sectores de la opinión pública. Entre los principales cuestionamientos a la industria están:

  1. Impacto medioambiental
  2. Contribución al fisco
  3. El papel que juega ante las comunidades
  4. Condiciones laborales

Tales cuestionamientos son abordados por diversos actores, desde la Camimex hasta expertos independientes, pues los datos indican que es una de las industrias más reguladas, cuya contribución al SAT está entre las más significativas. Además, tiene programas de impacto ambiental y social que impulsan el desarrollo de muchas comunidades en el país, entre otras cosas, mediante la contratación y capacitación de recursos humanos locales, que cuentan con salarios muy competitivos frente a otros sectores.

Sin embargo, las corrientes críticas al sector también hacen lo propio, y durante este sexenio ha existido un mayor número de foros respecto a los aspectos negativos de la actividad minera, como accidentes, desplazamiento de personas, contaminación, temas laborales, entre otros.

El reto: adecuar las prácticas de comunicación de la industria a la época actual

Nos encontramos ante un sector que ha sido sostén del desarrollo nacional -un buen número de Pueblos Mágicos deben precisamente su magia a la actividad minera- pero que, como toda acción humana, impacta su entorno. Así, la industria enfrenta al reto de acondicionar sus prácticas en materias como la gestión social, relaciones gubernamentales y comunicación estratégica.

En materia comunicativa, el sector minero se caracterza por la introversión, al ser una industria de larga data en el país, no había sido necesaria una mayor comunicación. Sumado a ello, por su naturaleza, la comunicación minera tiende a ser muy técnica, complicando la permeabilidad de la información, es decir, su impacto ante audiencias diferenciadas.

No obstante, en la época actual, resulta conveniente que la industria valore acondicionar sus prácticas comunicativas, pues no solo existe la posibilidad de mayor escrutinio, también hay una ventana de oportunidad para posicionar los beneficios del sector de manera que permee más profundo entre el público.

Para lograrlo es necesario el trabajo interdisciplinario entre las distintas áreas empresariales, así como la colaboración con expertos que permitan al sector desarrollar sensibilidad para comunicarse con sus audiencias tradicionales de manera más eficiente, y para llamar la atención de públicos que no muestran mucho interés en el tema. Esto redundará en carteras de gestión social mejor diseñadas, mejor relacionamiento con las autoridades, y un diálogo más cercano con los públicos, que a la postre, permitirá al sector balancear las narrativas y posicionar sus beneficios de manera más eficaz.


Roberto Manero es Licenciado en Política y Gestión Social así como Maestro en Políticas Públicas por la Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco. Es especialista en Asuntos Públicos, Análisis Político y Relaciones Gubernamentales.

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