Razones para que las empresas se involucren en la eliminación de la violencia de género hacia las mujeres

Razones para que las empresas se involucren en la eliminación de la violencia de género hacia las mujeres
Foto: ONU Mujeres
Foto: ONU Mujeres

Hoy es 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Y no, no es un 8M bis. Reitero de nuevo el título del día de hoy en el calendario cívico: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Porque, lamentablemente, ésta, no es que no se haya eliminado, sino que no hace más que crecer. Así que más días como el 25N son necesarios para, por un lado, seguir visibilizando las terribles consecuencias que la lacra de la violencia tiene para todas las mujeres, y, por otro, continuar concientizando a nuestra sociedad que hay que tomar medidas para que las cosas de verdad cambién. 

Para muestra de cómo están las cosas, de acuerdo con un informe publicado en 2020 por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a septiembre de ese año, el 911 atendió un 1.1% más llamadas de emergencia relacionadas con episodios de violencia contra las mujeres en comparación con el mismo periodo del 2019. Estas cifras reflejan que la violencia hacia las mujeres no solo no para, sino, por el contrario, continúa al alza, particularmente durante la pandemia.

Más datos. Según informó la secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez, de enero a agosto del 2021 los feminicidios aumentaron 8% en relación con el mismo periodo de 2020. Devastador.

Esta situación de violencia contra las mujeres en México impide el desarrollo de oportunidades en distintos ámbitos de su vida e inevitablemente alimenta la brecha de la desigualdad de género. La afectación mental y emocional que padecen las mujeres víctimas de violencia de género tiene enormes repercusiones de índole personal, pero también de tipo laboral, pudiendo incluso sufrirla en este entorno. Presentan mayores niveles de estrés, falta de motivación, ausentismo y problemas para relacionarse con otras personas, lo que inhibe alcanzar su máximo potencial. 

Atender el problema de la violencia contra las mujeres requiere de la suma de esfuerzos a nivel personal y colectivo, así como de la responsabilidad gubernamental y empresarial. Y es que el papel de las empresas en el combate para erradicar la violencia contra las mujeres es fundamental.

El sector privado es un poderoso agente de cambio, que puede permear con sus políticas y prácticas la vida de su plantilla laboral y sus acciones en favor de la igualdad, lo que no solo ayuda a garantizar los derechos sociales y culturales de las personas, sino que es condición necesaria para acelerar el crecimiento de la productividad[1]. De acuerdo con BID Invest: “distintas investigaciones recopiladas por Naciones Unidas calculan que el costo global de la violencia contra las mujeres puede ascender hasta el 2% del producto interno bruto (PIB) mundial”[2].

Desde este punto de vista, no voltear a ver la violencia hacia las mujeres desde las empresas es también dejar de generar valor económico y social. De esta manera, su actuación es fundamental para potenciar el talento de sus colaboradoras y, con ello, ampliar sus oportunidades para ocupar puestos de liderazgo y directivos. Por otro lado, fortalece la gestión de la responsabilidad social coporativa. Finalmente, permite generar mayores ingresos como resultado de las acciones anteriores.

Ahora bien, no se puede ser candil de la calle, oscuridad de su casa, ni plantear medidas estéticas. Las iniciativas que se planteen deben generar cambios reales adentro y afuera de la organización, pues, como hemos comentado, la salud emocional, cuando no además la integridad de las mujeres está en serio riesgo.

De acuerdo con ONU Mujeres, se debe empezar por incluir, de manera transversal la perspectiva de género en todas las áreas corporativas. Para esto, es necesario contar con la asesoría de especialistas en la materia y con enfoque empresarial capaces de identificar focos rojos, realizar diagnósticos y diseñar planes de prevención y atención integrales a la vez que entienden los objetivos del negocio.

Asimismo, se debe considerar el establecimiento de alianzas con otras empresas, el gobierno, la sociedad civil organizada y los organismos internacionales, a fin de construir proyectos colaborativos que permitan una atención 360º, así como la construcción de redes de trabajo que permitan tener mayor alcance.

Conclusiones

La implicación de las empresas en la eliminación de la violencia de género hacia las mujeres es vital. Los efectos de esta problemática van desde lo individual hasta los resultados corporativos, así que voltearla a ver es tarea obligada.

El beneficio que obtiene la sociedad, en general, y las mujeres, en particular, es enorme al mejorar su calidad de vida, reducir las brechas de género y, sobre todo, proteger su integridad física y emocional.

Ésa es la visión de futuro de una sociedad de bienestar y progreso como es a la que aspira México. Y, como bien saben, el color naranja simboliza un futuro libre de violencia. Por eso, el “25N” es conocido también como el #DíaNaranja.

Está en las manos de todos nosotros hacer la diferencia y sumar para eliminar, de una vez por todas, toda forma de violencia hacia las mujeres. Para así lograr el futuro que queremos para todas y todos.


[1] Cepal. (2018, 27 de junio). La igualdad es condición necesaria para el crecimiento de la productividad, la inversión y la sostenibilidad ambiental: Alicia Bárcena.[comunicado de prensa] https://www.cepal.org/es/comunicados/la-igualdad-es-condicion-necesaria-crecimiento-la-productividad-la-inversion-la

[2] BID Invest. (2020, 14 de Agosto). Empresas frente a la violencia de género: un imperativo económico. Recuperado 24 de noviembre de 2021 de: http://perspectivasproa.com/wp-content/uploads/2021/11/PR_AyP-N64_211112.pdf    


Mariana Orozco Pimentel es internacionalista por la UNAM y aspirante a maestra en Comunicación por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Es especialista en investigación en temas de género y tiene experiencia en relaciones públicas y gestión de crisis mediáticas.

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